Mucha gente piensa que si ganamos muy poco dinero no se puede ahorrar,
en algunos casos esto podría ser verdad, pero en la gran mayoría sí que se
puede conseguir cierto grado de ahorro aunque nuestros ingresos mensuales sean
bajos.
Por desgracia cada vez más personas ven como sus salarios se aminoran,
ven como suben los impuestos y lo que antes podían ahorrar, ahora ya ni pueden
y llegan con muchos apuros a final de mes. Lo que nos queda, es afrontar esta
nueva realidad y reestructurar nuestras finanzas personales,
aquí te demos algunos consejos para hacerlo.
Una vez tengamos claro el dinero que percibimos mensualmente, lo
siguiente que haremos será apuntar en una lista todos los gastos que tenemos,
esto nos va a servir para saber en qué gastamos el dinero. De estos gastos
tendremos que separar cuáles son gastos obligatorios
(hipoteca, coche, teléfono, agua, luz, gas, etc.) y cuáles son gastos
accesorios (gimnasio, ir a cenar fuera de casa, etc.). Serán éstos los
que se canalicen hacia el ahorro en un primer momento.
Si esto fuera suficiente, tendremos que ver en qué medida podemos reducir
los gastos obligatorios, ya sea renegociando con la entidad bancaria en el caso de que
tengamos una hipoteca, o buscando alternativas más baratas si se
trata del teléfono. Ahorro, podrían ser: ir andando a trabajar (si vivimos
relativamente cerca), llevarnos la comida hecha de casa para no comer fuera,
comprar marcas blancas, etc.
La cuestión es que como mínimo tenemos que ahorrar un 10% de
nuestros ingresos para poder crear un fondo de emergencia de al
menos 6 meses de nuestro salario. Este colchón nos sirve por si ocurre
cualquier imprevisto y no podemos tener ingresos durante un tiempo. Una vez
alcanzado este colchón, el dinero a mayores que consigamos ahorrar, nos
plantearemos alguna opción de inversión que ponga a “trabajar” ese dinero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario